Sevatur, la feria internacional del turismo de Donostia San Sebastián, ha contado con la presencia de un poderoso stand del Xacobeo, que además de estar repleto de folletos para aburrir de Santiago de Compostela (parece que Galicia es sólo Santiago...) tenía otros muchos, muchísimos de diferentes poblaciones galaicas que no han dudado en subirse al carro del Año Santo para promocionarse fuera de su país, aunque nada tengan que ver con éste. Pero hete aquí la curiosa curiosidad, valga la redundancia, que en la otra esquina del stand había una serie de folletitos donde se explicaban las diferentes rutas que existen para llegar a Santiago. En uno de ellos, la ruta de Fisterra-Muxía. Y nada más. Fisterra missing. Fisterra out. Sólo faltaba que alguien dijera "dentro del Xacobeo, Fisterra se encuentra apagada o fuera de cobertura".
Por allí los posters de la Catedral volaban de entre los curiosos; también los DVD de las Rías Baixas o los cuadernos a todo color y en varios idiomas de lugares tan singulares como, por ejemplo, Arteixo (¡Arteixo, manda carallo!). ¿y Fisterra? ¡Ah si!, apagada o fuera de cobertura.
Ni una sola referencia. Nada, aparte de una hojita con una foto del socorrido faro y la bota (porque ya sólo hay una) del Cabo. ¿y del resto? Nada. Ah, es verdad, que Fisterra no cuenta...
Cuando ví en la tele el anuncio del Xacobeo por primera vez y contemplé (no sin asombro) la imagen del faro de Fisterra me dije: "Anda, pero si es el Faro". Cuando compré el Diario Vasco y ví que a todo color había una imagen del peregrino en el Cabo pensé "Anda, pero si es el Cabo". Ahora que he visto la realidad, a pie de stand, de un organismo que debería aprovechar su tirón para promocionar al máximo uno de los lugares más importantes dentro de esa ruta milenaria (y consecuentemente el segundo lugar más visitado de toda Galicia), me doy cuenta de que todo es una patraña y de que la falta de respeto es automática y permanente. También me dí cuenta de que Fisterra, en este año santo, seguirá estando apagada o fuera de cobertura... o eso, al menos, es la impresión que se ha dado al visitante de Sevatur. Asusta, y mucho, la manera implícita de omisión. Es necesario que esta actitud se corrija, en lo sucesivo, y cuanto antes. Por el bien de Fisterra.
